La misteriosa «impulsión de la pluma» (Web a PDF)

ace quince años, guardar una página web para leerla sin conexión era una tortura. Si le dabas a «Guardar como» en el navegador, se te creaba un archivo .html y una carpeta asquerosa llena de imágenes sueltas, scripts que no funcionaban y enlaces rotos. Un desorden insoportable.

Entonces descubrí una web milagrosa llamada Web2PDF que te lo convertía todo en un limpio y aseado archivo PDF. En mi artículo de entonces, con la inocencia de quien usa traductores automáticos de la época, escribí esta frase que merece ser esculpida en mármol:

«Ahora abre el PDF con tu lector favorito, llévalo en tu impulsión de la pluma, o envíalo por correo a otra persona…»

¿»Impulsión de la pluma»? ¡Sí señor! El traductor de Google decidió en 2010 que «Pen drive» (lápiz de memoria) se traducía literalmente como la «impulsión (drive) de la pluma (pen)».

Desde entonces, en mi cabeza, no tengo puertos USB en el ordenador: tengo ranuras para la «impulsión de la pluma». Hoy en día, que todo está en «la nube» (ese sitio intangible que sigo sin saber dónde está físicamente), echo de menos llevar mis PDFs guardados en mi pluma impulsada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio